martes, 22 de diciembre de 2009

La muerte de Viriato


























Viriato fue un pastor lusitano que tuvo en jaque durante bastantes años al Imperio Romano. Aunque sin formación militar, era un genio de la estrategia, especialista en la guerra de guerrillas, y también es. Su carrera militar comenzó y acabó con una traición. Se desconoce donde nació, aunque se cree que pudo haber sido en la Serra da Estrela, en Portugal. Los lusitanos eran los más poderosos militarmente de la península, pero se veían escasos de recursos y se veían obligados a som eter a algunas tribus cercanas. Fue cuando los romanos empezaron a repartirse las tierras de la Baetica que les reportaban tributos cuando los lusitanos se sintieron amenazados. No tardaron en enfrentarse, y los lusitanos mandaron una embajada a S. Sulpicio Galba pidiéndoles que les dejara sus tierras. Este se las prometió, y les pidió que lo hablaran en persona. Los lusitanos que se presentaron, desarmados, fueron asesinados a traición. Viriato fue uno de los pocos que escapó. La guerra continuó, y Viriato fue elegido caudillo de los lusitanos durante un asedio. Con el liderazgo asumido, logró romper el sitio y continuó la guerra, llegando a tener casi el dominio de la península entera; infligiendo grandes y dolorosas batallas a los romanos. Una de esas batallas fue la de Tríbola, en la que Viriato, fingiendo la retirada, llevó a los romanos a una ciénaga en la que se ahogaron. El SPQR envió a Serviliano para zanjar la guerra, pero Viriato, en una genial maniobra, lo cerca. Esto obliga a que el Imperio Romano pida la paz, a cambio de la vida de Serviliano. Lusitania sería dirigida por Viriato, y sería considerada una amiga del Imperio.

A pesar de acuerdo, los romanos no querían a Viriato vivo, y sobornaron a unos embajadores lusitanos para que lo envenenaran. Y eso es lo que representa este cuadro de José Madrazo representa el momento en que los soldados lusitanos encuentran muerto a su líder, y, llenos de dolor, se apresuran sobre su cuerpo. Otros se lamentan pensando en el porvenir que les espera sin Viriato.

Está considerado como el representante del Neoclasicismo español, debido a su grandiosidad monumental y la pulcritud de su pintura. Además, esta pintura tiene una relación con el mundo clásico. La estructura está basada en un retrato de John Flaxman para una edición de la Ilíada, en el que se ve a Aquiles sobre el cuerpo de Patroclo en la misma posición en la que ese soldado se haya sobre Viriato. La vestimenta de las figuras, claramente griegas, es una muestra del clasicismo de la obra. Las figuras se sitúan en escena en perfecta armonía, y la luz es diáfana y clara, perfilando todos los contornos.